La carta de las falacias

Fotografía por Valeria Sosa

Fotografía por Valeria Sosa

CARTA ABIERTA AL MTRO. JOSÉ PAZ RIVAS LÓPEZ Y LOS MIEMBROS DEL EQUIPO DE TRABAJO EXTENSIÓN CULTURA ITSON.
Maestro Paz: ésta es una carta que contiene una postura crítica contra la gestión general de Cultura Itson. Esto no es un ataque terrorista.

Ésta misiva se desprende del siguiente marco de pensamiento: la lógica crítica en conjunto con los requerimientos intelectuales y semióticos que exige el arte contemporáneo.

Por lo tanto, es imperante no caer en una común falacia lógica: esta carta NO es una opinión personal. Es el resultado de un ejercicio de lógica formal y reflexión crítica.

Esto tampoco significa que lo escrito a continuación es completamente cierto. Pero fue elaborado a partir de un método establecido y eso me permite desarrollar un análisis que se desprenda de una postura concreta- No necesariamente personal y, ademas, verificable.

Lo que he concluido con este ejercicio es que el Instituto Tecnológico de Sonora está ocasionando un daño, si bien no irreparable, si considerable en contra de la actividad plástica del municipio. Este daño, aunque proceda de actividades bien intencionadas —espero—, se transpira desde fisuras discursivas graves y evidentes que develan una clara falta de rigor crítico.

El ITSON no está exento de esta sensiblería anti-critica. Sólo basta consultar las generaciones de carreras artísticas truncadas, de diseño y otras tantas, para confirmar la política de “todo está bien hecho” que las autoridades de la institución han ejercitado por décadas.

Un ejemplo notable de esto es cuando se invitó a la crítica Raquel Tibol a evaluar los trabajos realizados por algunos de los alumnos para un concurso de pintura en la década de los 80’s. Las opiniones de Tibol fueron tan poco halagadoras que el pintor Víctor Vega, en un impulso infantil, mando descolgar las pinturas. Este hecho queda constatado en el libro 30 años de artes visuales en Cajeme, publicado por el ITSON —sólo incluye pintura y escultura—.

Yo me opongo a ustedes, Maestro Paz. Pero al hacerlo desde una postura crítica correcta les estoy proponiendo pautas para que aclaren la identidad de su gestión cultural.

Esta carta puede tener dos posibles resultados:

– Que sea leída de manera incorrecta como las parcialidades de un individuo ajeno a dicha institución. En este caso, si bien no sería una pérdida de tiempo ya que en estos párrafos están contenidas observaciones que debieron ser hechas hace mucho tiempo. Dicha interpretación comprobaría una falta de rigor en el pensamiento crítico y receptivo por parte del equipo de trabajo de Cultura ITSON.

– Que sea leída de manera correcta. Como una cartografía de sus posibles incongruencias institucionales. Por lo tanto, como un acercamiento bien intencionado, pero necesariamente duro, para ayudar a su resolución.

Maestro Paz, yo no podría indicar una fecha exacta en la que se generan mis preocupaciones ya que, desde siempre, el ITSON opera a conveniencia. Como una instancia pública a veces, como institución privada en otras. Por lo tanto sus acciones son difíciles de leer. Siempre había un sentimiento vago de escepticismo que no se materializaba en algo concreto, en parte por el respeto que tengo hacia algunos integrantes de Cultura ITSON. Sin embargo si puedo recordar el preciso momento en el que las alarmas empezaron a sonar para mí de manera clara.

Hace meses, platicando con alguien que pertenece a su equipo de trabajo de Cultura ITSON acerca de un número de desacuerdos que tengo con la manera en la que opera la agenda de la Galería ITSON, agenciando constantes exposiciones del Maestro y quitando espacio para otras propuesas, esta persona me comentó lo siguiente: “El ITSON tiene un compromiso moral con Arteche”.

En su momento no expresé lo terrible que me parecía ésta postura. Y es que Arteche ya tiene asegurado su puesto en la historia de la plástica local. Por el otro lado el ITSON cuenta con uno de los alumnados más extensos en el noroeste del país ¿Esto quiere decir que el compromiso cultural con todos estos jóvenes estará siempre supeditado a la historia plástica de una sola persona? Volveré a esta pregunta más adelante.

Mi silencio aquella vez también se debió a lo que califiqué como una paranoia personal; una posible mala interpretación de mi parte. Pero por desgracia todo parece indicar que no fue el caso.

El pasado 8 de Abril del 2014 se inauguró la desafortunadamente titulada muestra Colectiva Jóvenes Creadores. Nombre poco afortunado porque la exhibición se presenta así misma como un compendio general de las prácticas plásticas de los jóvenes creadores del sur del estado.

Tomare esta exposición como ejemplo de las múltiples fisuras discursivas ya mencionadas. A lo largo del texto señalaré otras. Todas falacias de pensamiento lógico.

De inicio es inquietante la selección: pintura, dibujo y grabado. Sin dar explicación formal alguna sobre el por qué fueron dejados para después los trabajos de fotografía, la más actual y flexible de las artes. La justificación que se le dio a tal acto de segregación es una falacia de lógica circular: Se separó la fotografía porque así lo indicaba la convocatoria, pero en ella nunca se indican las razones. Esto obviamente no resuelve nada.

¿Es ésta diferenciación de un modernismo plástico con expresiones más contemporáneas el compromiso moral con Arteche?

¿Podemos darnos el lujo de segregar —confrontar— a nuestros artistas jóvenes en vez de construir líneas curatoriales donde obras de distintas disciplinas dialoguen entre sí?

Cabe aclarar que en las primeras pláticas que tuve con un par de miembros de Cultura ITSON estos nunca comentaron la intención de realizar una muestra de fotografía por separado. Las razones de esta omisión las desconozco. Simplemente me parece curioso que, una vez enterados de mis intenciones, se anuncie una exhibición fotográfica. Hasta antes del evento, nadie de los participantes o asistentes sabían de esta convocatoria futura.

¿Debemos esperar convocatorias por separado para el video o la instalación también?

El texto curatorial realizado para dicha muestra no consigue clarificar nada; tampoco pretende hacerlo. Incluso, es aún más problemático y preocupante por los siguientes dos puntos:

Deja en clara evidencia la terrible parcialidad por parte de una institución que genera actores culturales.
Está escrito de manera sumamente informal y con poco valor intelectual. Preocupante porque lo escribe quien preside el consejo curatorial de la galería.

Dicho texto, redactado por el Maestro Enrique Pinales, inicia con una inocencia inesperada:

El criterio principal para seleccionar la obra fue su originalidad

Hay un terrible problema en tal premisa ya que el criterio principal de selección es otra falacia, una falacia ontológica: la originalidad no existe. Incluso no es un criterio que realmente se aborde hoy  desde la retórica plástica contemporánea.

Continúo con otro fragmento curioso, hasta gracioso:

Por otro lado nos permite un primer acercamiento a las inquietudes y preocupaciones que los jóvenes incorporan en sus códigos visuales abriendo cauces institucionales que apuntalen futuros desarrollos profesionales

Maestro Pinales ¿Cómo puede existir dicho acercamiento si de inicio se están arbitrando y separando las estrategias de producción plástica?

Por cierto ¿Está también admitiendo que, hasta hace poco, no había un interés institucional por acercarse a los jóvenes creadores?

Ya mencioné la segregación a la fotografía, pero me es fácil asumir que otras estrategias visuales, como la instalación y el video también pudieron ser dejadas para después. Este párrafo es el único donde se encuentra contenida una opinión personal ya que es imposible confirmar la veracidad de mi suposición. Ni siquiera es posible saber con certeza si hubo propuestas de instalación o video enviadas a la convocatoria. Si esto último no sucedió entonces habría que analizar la razón del escepticismo por parte de los jóvenes contemporáneos ante esta convocatoria. Porque, Maestros del consejo curatorial, esos jóvenes existen.

Lo más lamentable del texto se encuentra en el párrafo que lo cierra:

En general la obra cuestiona los valores tradicionales del arte evadiendo la vieja idea de representación y belleza. Finalmente son jóvenes que asumen que el lenguaje de las artes para ser auténtico tiene que ser radicalmente sincero

La lógica crítica le exige a este párrafo aclarar muchas cosas: ¿Cómo una selección de obra anclada en el modernismo cuestiona los valores tradicionales del arte? ¿De qué manera, precisamente, se articula este cuestionamiento? ¿Como se evade la representación en la obra expuesta? ¿Qué es una “sinceridad radical, maestro?

Cuando hablamos de valores tradicionales necesariamente hablamos de fronteras. Toda frontera delinea un contenido territorial. En este caso, salvo un par de excepciones, ninguna de las obras sondean estos límites; ninguna expande el territorio.

No digo con esto que la calidad de la obra es necesariamente mala. Pero no es atinado decir que son obras que cuestionen su propio medio. Esto puede ser fácilmente comprobable a partir de un estudio hermenéutico y semiótico de lo expuesto.

Maestros del consejo curatorial de la galería HMA ¿Éste es su rango de visión plástica?

Sería en extremo excluyente ignorar completamente la plástica modernista y transitar de tajo a lo contemporáneo. Sobre todo en un municipio premoderno que nunca ha poseído la gestión cultural adecuada para establecer las relaciones y lecturas críticas que exige el arte contemporáneo. Pero realizar una muestra donde el talento joven aborda, a veces de manera demasiado informal, la estrategia modernista resulta un trágico síntoma de educación rezagada; de una práctica que se desarrolla a partir de una intuición ciega.

Esto NO es culpa de los jóvenes expuestos, sino de las gestiones culturales que los educaron. De ahí mi insistencia con la palabra compromiso.

No se trata tampoco de combatir al modernismo en sí. Éste siempre tendrá sentido cuando se articulen lecturas de relación histórica y líneas de diálogos con nuevos modelos de producción artística. Pero la evidencia es clara: existe una postura tendenciosa que, lejos de hacerle honor a una sola persona, muestra una visión truncada sobre lo que es arte hoy en día.

Maestro Paz ¿Fue la agenda cultural del ITSON elaborada pensando en necesidades culturales de su localidad o en gustos “cultureros” personales?

No finjamos que la mayoría de los eventos culturales realizados por el ITSON no tienen un carácter en extremo conservador: añadirle efectos visuales a bailes tradicionales o presentar teatro multimediático no vuelve a estas prácticas contemporáneas. Cuando bien logrados son meramente ornamentos atractivos y superficiales. Cuando mal, son estorbos.

Es aquí donde regreso a mi pregunta: ¿Esto quiere decir que el compromiso cultural con estos jóvenes estará siempre influenciado por la plástica de una sola persona?

Ocurre algo extraño. La respuesta a ésta pregunta es un “no” rotundo. Pero un “no” que lejos de mostrar una postura cohesiva frente a la cultura por parte del ITSON la vuelve aún más incomprensible. Sólo basta dar un vistazo al plan curricular de la extrañamente nombrada Licenciatura en Gestión y Desarrollo de Las Artes. El plan de estudios revela algo peculiar: La carrera se enfoca únicamente en la danza, la música y el teatro. Entonces, Maestro Paz ¿Cuáles “artes”, aparte de las escénicas? ¿Ni siquiera se podía ser coherentes con su arbitrario compromiso artechiano e incluir arte modernista? Esto no mejoraría las cosas, pero sería más coherente con sus acciones.

Varios estudiantes de dicha carrera me han comentado sus preocupaciones al sentirse totalmente incompetentes al enfrentarse con un mundo cultural que no comprenden. Estos alumnos son jóvenes y pudieran tener un futuro promisorio.

Más de un miembro del equipo de trabajo ha tratado de justificar esta parcialidad institucional apelando al carácter privado de la escuela —Ergo: pueden hacer lo que les plazca—. Recordemos que el ITSON es una institución híbrida, donde los recursos públicos también entran en juego. Es reprochable este lavado de manos, sin entender que la presencia nuclear del ITSON en nuestro panorama obliga a la institución a diagnosticar de mejor manera las necesidades culturales.

Otra persona, integrante de CI, ha reprochado mi exigencia preguntándome por qué no soy yo el que genera la convocatoria y eventos que aborden lo contemporáneo. En pocas palabras, que produzca medios alternativos.

Debo admitir que esta persona tiene cierta razón: Ante una discrepancia con las instituciones es necesario crear una alternativa a ellas. Sin embargo esto es inútil si la institución, con el tiempo, no absorbe estas propuestas periféricas para enriquecer sus ejercicios culturales y así integrarlos al acervo social.

Staff de trabajo de Cultura ITSON; para estas problemáticas hay una solución sencilla. La honestidad.

¿Por qué no titular la Colectiva Jóvenes Creadores como Colectiva Modernista Jóvenes Creadores? ¿Por qué no cambiar el nombre de la carrera de Gestión de las Artes a Gestión de las Artes Escénicas? ¿Por qué, si hay tal desinterés por el quehacer contemporáneo, no desaparecer de los eventos culturales que no sean de corte estrictamente conservador y permitir una gestión externa más clara, limpia e incluyente?

Como diría mi abuelo: “echarle la papa a alguien más es muy efectivo para no quemarse las manos”. Sin embargo, como una institución de su tamaño, ustedes están en una posición exigente: lo que hagan tiene repercusiones importantes. Desentenderse del arte contemporáneo no es, en su caso, hacerse a un lado. Es estorbar su desarrollo de manera general.

Es preocupante su interpretación de gestión cultural como equipo de trabajo. Exceptuando a un par de personas, no logro encontrar evidencia alguna de rigor intelectual y de comprensión del pensamiento actual. Tampoco veo indicios de un conocimiento pleno sobre lo que está sucediendo en el municipio ¿Es falta de interés?

¿Sabían que el director y fundador de una de las galerías independientes y alternativas más importantes del país es de Obregón? ¿Sabían que en los últimos dos años por fin hubo, por primera vez en la historia del municipio, galardonados con el FONCA Jóvenes Creadores? ¿Sabían que ya hace poco iniciaron los primeros grupos de trabajo contemporáneo, colectivos de arte y reuniones de especulación teórica contemporánea?

Quisiera terminar señalando dos últimas falacias.

La primera es conocida como ad hominem, expresada por una persona que, a pesar de su penosa reacción a mis críticas, aún considero como amistad. Esta persona, también parte del equipo de trabajo de CI, permanecerá anónima, pero no su comentario: El hecho de que tome una postura tan radical contra el ITSON y le exija algo a una institución “privada” me convierte en una persona altanera.

Maestro Paz: en efecto soy altanero. A veces en extremos insufribles. Pero soy un ciudadano. En el peor de los casos mi altanería es pedante pero inofensiva.

Una institución que, tan sólo por ser un cúmulo de académicos que poseen una autoridad abstracta, se presente como exenta de toda crítica justa, no sólo está presentando una altanería aún mayor. Su altanería es socialmente destructiva. Esta es la última falacia: ad verecundiam.

Las falacias, según la crítica lógica, son precisamente ausencia de validez en su pensamiento lógico. Habría que meditar el por qué de su existencia.

Mando mis más sinceros saludos y quedamos atentos, muchos, a su respuesta.

Atte.

Mtro. Luis Mercado

Esta carta será publicada en los siguientes medios:

WE CAME FROM THE DESERT
InfoCajeme
Revista Yuku Jeeka
Revista Pez Banana

Luis Mercado

Maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos, DF. Becario del FONCA Jovenes Creadores 2012-2013. Artista Plástico.

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