Paginas cuatridimensionales: Platicando con Oscar Benassini sobre la revista Néctar.

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Oscar Benassini by © Ave-Nada

Sonora pasa por un periodo de pobreza editorial (y general) cultural. La mayoría de las publicaciones que circulan en nuestro estado apenas barren la superficie, limitandose a la divulgación de eventos oficiales que en su mayoría dan pena por su irrelevancia plástica. Si bien hay excepciones (El excelente periódico cultural Pez Banana es la más notoria), el panorama no es alentador.

Pareciera que hemos olvidado que hace relativamente poco en nuestras coordenadas estatales circulaba una publicación con la vitalidad y pertinencia que hacen falta en los esfuerzos actuales. De titulo ‘Néctar‘ esta revista significa aun un evento importante en la historia cultural actual de Sonora.

Contacte a Oscar Benassini, editor en jefe de Néctar y quien actualmente trabaja para revistas de importancia internacional como La Tempestad y Folio, para hablar de la publicación.

WE CAME FROM THE DESERT: Hola Oscar. Te agradezco mucho tu tiempo ¿Como y por que nace Néctar? ¿Con quienes la inicias?

Oscar Benassini: Como cualquier proyecto editorial, Néctar nace de un impulso más o menos irracional, que pretendía ocupar un vacío informativo. Yo estudiaba artes plásticas en la Unison y por esos años la formación teórica era pésima, con excepción de los maestros Alfredo Velarde, Enrique Pinales, Hugo Darío Ruíz y Enrique Rodríguez, todos los demás eran, no sólo artistas sino profesores, de una ignorancia y mediocridad asombrosa.

Inicié el proyecto al lado de Alejandra Dessens y Adrián Figueroa (él diseñó los 4 primeros números), luego se sumaron como consejeros por algunos meses Hermes Díaz, Saúl Esparza, Leonardo Verdugo, Elsa Díaz y Daniel Ruiz. Y, claro, hubo amigos como Ilse Pereyra y Emmanuel De Vilmorín que nos echaron la mano en cuestiones administrativas.

WCFTD: Platicanos de los primeros números. Tu experiencia. Recepción del público ¿Cuál fue el mayor obstáculo?

OB: Más allá de la información que ofrecimos en cada número (en un esquema de secciones y artículos muy básico, concentrado en creación y crítica) lo interesante de Néctar, ahora que lo veo con distancia, fueron las formalidades que se generaron en torno al proyecto: una gran atención mediática hacia las revistas culturales, la integración social y la formación de editores, de escritores y de lectores. Los objetos impresos –las revistas– no importaron tanto como las acciones públicas. No creo que nadie recuerda un número de Néctar pero sí el fenómeno. Tuvimos un par de becas y apoyos particulares para publicarla –sobre todo para solventar los costos de impresión, que no eran bajos–, teníamos el dinero pues, pero fue la simpatía, la colaboración y la participación de la comunidad la que la volvió popular. No nos topamos con obstáculos relevantes.

WCFTD: ¿Acciones publicas? ¿Como cuales?

OB: Acciones que generaron comunidad. La revista no debería de monologar sino proponer un diálogo fuera de sus páginas también, al menos así lo entendía por esos años. Entonces hicimos eso: producir exposiciones, coordinar charlas, debates y talleres, tocadas. No me gustaba la idea de tener una lector anónimo.

Las revistas no deberían de monologar sino proponer un diálogo fuera de sus páginas también.

WCFTD: ¿Que estaba pasando en Hermosillo, artísticamente, en esos tiempos? ¿Como se involucro Néctar con esos sucesos?

OB: Lo mismo que hoy: exposiciones colectivas en las sedes informales e institucionales de siempre, artistas buscando becas, ni una sola galería en el mapa, ni una publicación cultural competente, una apática licenciatura en artes plásticas mal formando estudiantes. No existía el MUSAS pero da igual, hoy tampoco existe. En suma, el mismo letargo.
En los dos años que Néctar estuvo activo, como proyecto cultural, produjo varias exposiciones colectivas e individuales que involucraron ademanes curatoriales, coordinamos charlas, talleres y debates, estimulamos la crítica y la creación no solamente en el campo de las artes visuales, también nos interesaba la música, la literatura, la fotografía, el cine y las artes escénicas.

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Imagen de portada de Néctar No. 2: Miguel Ángel Cordera, Autorretrato.

WCFTD: Y es por eso que Néctar represento un punto alto en el pulso cultural del estado ¿Por qué termina Néctar?

OB: Porque quería integrarme a un proyecto más grande e independiente, y aprender, sobre todo aprender.

WCFTD: ¿Será que nuestro letargo cultural vuelve imposible la misión de activar y dinamizar la escena plástica del estado? ¿Que podría lograrlo?

OB: Pero de cierto modo eso es natural, Hermosillo todavía tiene pocas generaciones de productores culturales, prácticamente todos los artistas pioneros Sonorenses siguen con vida. Imagino que con los relevos generacionales se irá nutriendo el aparato cultural. Es un lío complejo, que involucra productores e instituciones culturales, espectadores, infraestructura y decenas de etcéteras.

En los dos años que Néctar estuvo activo, como proyecto cultural, produjo varias exposiciones colectivas e individuales que involucraron ademanes curatoriales, coordinamos charlas, talleres y debates, estimulamos la crítica y la creación.

WCFTD: ¿Que sigue para Sonora? ¿Volverás a hacer algún proyecto en nuestras coordenadas?

OB: ¿Para Sonora de mi parte? Pues La Tempestad llega a Hermosillo, y próximamente Folio, en su versión bimestral, también podrá encontrarse en algunos puntos. Pensar en esto me obliga a considerar a mi estado al momento de planear los contenidos de las ediciones. Aparte estoy trabajando junto al IMCATUR en una nueva publicación cultural gratuita, que aparecerá los primeros días de abril.

WCFTD: Te agradezco infinitamente tu tiempo Oscar.

OB: Gracias a ti.

Oscar es ahora editor en jefe de la revista Folio. Pueden visitar el sitio de la revista en la siguiente dirección: http://foliodigital.net

Luis Mercado

Maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos, DF. Becario del FONCA Jovenes Creadores 2012-2013. Artista Plástico.

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