Vlaz Cómics | (Anti)Sistema de transporte | Odio en las calles

Autobus infernal - Venimos del desierto - Vlaz Lopez

Hay muchas formas de odio, no todas son tan obvias, pero sí semejantes o más dañinas. La negligencia, la corrupción, el desdén  y la falta de empatía  (todas estas en su modo y dimensión) son manifestaciones de ello.

Desde que tengo memoria, o al menos en Ciudad Obregón y Sonora, el sistema de transporte público siempre ha sido un problema, salvo los primeros años del SUBA que después vino a menos y hoy está en plena decadencia. Los culpables son varios: los encargados de dicho sistema, el gobernador que no mostró interés en ese -ni en muchos otros problemas-, el encargado de drenaje y alcantarillado por tener las calles destrozadas, el presidente municipal por no revisar que se hiciera ese trabajo, la misma gente que le dio un mal uso a los colectivos y los vándalos que arrojaban piedras y destrozaron muchas unidades.  En todos ellos hay, en mayor o menos medida, dosis de odio hacia el prójimo y, claro está, hacia los demás.

Viajar por ese medio según la ruta y la hora puede resultar infernal y arriesgado. El sobrecupo, los malos tratos, el calor, el estado de las unidades que paradójicamente en invierno trae las ventanas abajo y en verano, arriba -es decir, cerradas-, la probabilidad de que te arrojen una piedra, rompa el vidrio y te alcance, o que -por la razón que se les antoje- la unidad no pase de noche, se haga tarde y te regreses a tu casa a pie o tengas que pagar un taxi (lo cual demasiadas veces constituye otro problema) entre un sinnúmero de otros factores más, hacen que uno se pregunte: ¿por qué lo permitimos?

Para finalizar y acabar pronto, invitamos a Claudia Pavlovich, a Faustino Félix Escalante y a los encargados del transporte público, a que en su primer semana de labores, al medio día, aborden un autobús. Sólo eso.

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Texto: Supersiquiatra

Ilustración: Vlaz López

Supersiquiatra

Metahumano

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