Cine | El hijo Saúl | “El rostro del horror“

son ofsaul - venimos del desierto

El cine se encargó de mostrar los infiernos de la segunda guerra mundial, algunas veces dignamente otras manipulando emociones de sus espectadores sin importar la veracidad histórica. Es complicado tener una propuesta distinta que hable sobre el exterminio de la Alemania nazi sobre el pueblo judío, habiendo tantas referencias fílmicas que tratan sobre el holocausto, es por ello que El hijo Saúl asombra al darnos una visión diferente, más interna, donde es difícil imaginar que alguien quede indiferente.

El húngaro László Nemes es el director de esta sobrecogedora, así como asfixiante obra, donde utiliza el formato de pantalla 1.33:1 es decir, la imagen cuadrada, limitando así la visión que el público de nuestro tiempo está habituado a mirar, aprisionando al espectador a planos cerrados, optando por los primeros planos siempre que resulte acorde a la decisión estilística de la escena, creando un punto de vista constante sin que pertenezca realmente a ningún personaje, dando como resultado una permanente sensación de agobio, como una fuerza invisible de incertidumbre.

Sonderkommando es una palabra alemana y fue usada en campos de concentración por los nazis para designar a los presos el estatus especial, también llamados “portadores de secretos” utilizándolos para hacer el trabajo sucio de los alemanes, separados del resto, para luego de unos meses de trabajos, matarlos. Es en este contexto que László Nemes nos muestra a quemarropa lo inhumano de los campos de exterminio en donde vemos a su protagonista Géza Röhrig, sumergido en otro holocausto, uno más interno; desconfigurado como hombre, en un mundo de muertos vivientes que caminan en el abismo silencioso, con miradas llenas de secretos oscuros de guerra, con rostros cubiertos de horror, donde la esperanza es una palabra prohibida.

El hijo de Saúl es una sobrecogedora e incómoda película que nos habla de un hecho histórico ya muy explotado en el cine, pero sin lugar a dudas una obra imprescindible de ver.


Por: Esteban Espinoza

Un sencillo amante del cine y de un capuccino.

Supersiquiatra

Metahumano

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