Cine: La gama de colores del ser humano. El cine de Denis Villeneuve

Denis Villeneuve - Venimos del desierto

En el mundo cinematográfico actual son pocos los directores que, en la opinión de quien escribe estas líneas, han logrado dotar a sus filmes de un estilo y temática propia, además de preocuparse del más mínimo detalle, como son los que realiza el canadiense Denis Villeneuve.

El cine de Villeneuve se ha caracterizado por explorar ese lado poco iluminado, por no llamar oscuro, del ser humano, en el cual todos, llegado el momento, podemos caer. Los personajes que maneja en sus historias no son los típicos chicos malos que carecen de humanidad, sino que al contrario, son hombres comunes, padres de familia o madres a quienes las circunstancias los han llevado a desatar ese lado oculto que encerramos todos.  Y aquí es donde se vuelve interesante, pues explora los límites de la moralidad (si es que existen) en circunstancias extraordinarias.

Por ejemplo, Polytechnique (2009), su tercer largometraje, es un filme que retrata desde distintos puntos de vista la masacre ocurrida en 1989 en la politécnica de Montreal, en la cual un joven de 25 años mató a varias mujeres estudiantes, argumentando que luchaba contra el feminismo. Este pasaje crudo en la historia de Canadá contada por el filme, nos habla ciertamente sobre los delicados temas que trata este director a la hora de contar historias. No nos maquilla los hechos con decisiones heroicas o con los llamados finales felices, al contrario, los personajes cometen errores y se arrepienten de sus decisiones, ya que, después de todo, son humanos.  Villeneuve tiende a dirigir a sus personajes a ese límite, en el que ellos mismos cuestionan sus acciones y si lo que hacen es correcto o no, llevando al espectador a hacerse el mismo cuestionamiento.  Y aquí no vamos a encontrar respuestas acertadas, solo está esa duda, que se queda con uno al terminar alguna de sus películas.

Y es que sabemos que la personalidad no es un solo color, sino toda una gama, luces y sombras, que son recurrentes también en la fotografía de sus filmes, como por ejemplo Prisoners (2013) o Sicario (2014). Además del uso de estos elementos, como lo son el color y la luz, también Villeneuve es muy cuidadoso y respeta el componente visual, la narrativa que va incluida en las imágenes. Por ejemplo en Incendies (2011), basada en la obra de teatro del mismo nombre, uno de los personajes estando vendado de los ojos, imposibilitado de ver quiénes son las personas que lo rodean; por tanto, el director y el fotógrafo nos incluyen en esta sensación de desconfianza al desenfocar a los demás personajes, no permitiéndonos ver más allá del que está vendado. Son este tipo de cosas, quizás sencillas, las que nos hablan de alguien meticuloso en su trabajo.

Podría alargarme hablando sobre las distintas obras de Villeneuve, este director que comienza a hacerse notar en el panorama cinematográfico actual, pero no me queda más que recomendarles que ustedes mismos vean sus películas y las disfruten. Además de estas que mencioné, también pueden encontrar otros largometrajes como Enemy (2013), del que ya hice una ligera reseña, o inclusive cortometrajes, como el surrealista Next Floor (2008), que le valiera un premio en Cannes y que resume, en ese alegórico banquete, la decadencia humana, que va inmiscuida en gran parte de su cinematografía.

Ver: Politechnique

Ver: Next Floor


Por: Pedro Manuel Burgos Quintero

Ing. en Diseño Industrial, amante del cine y artista plástico.

Supersiquiatra

Metahumano

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