Cine | Nuestro andar por “La calle de la Amargura”

Arturo Ripstein - La calle de la Amargura - Venimos del desierto

Cuatros años pasaron sin  saber de uno de los hombres que ha puesto la cinematografía nacional en boca de todos, Arturo Ripstein. Desde su película Las razones del corazón, Ripstein mantuvo un perfil bajo, pero nunca sin dejar de trabajar. Fue entonces que llego el 2015 y con este su último trabajo, junto con la celebración de sus 50 años en el cine mexicano, La calle de la amargura.

Basado en un hecho real del 2009, con un guion de su esposa, Paz Alicia Garciadiego,  el filme nos adentra en los barrios de la ciudad de México y la zona roja, donde nos inmiscuimos en la vida de un par de luchadores “liliputienses”, como ellos se hacen llamar, y a un par de prostitutas de la tercera edad, las cuales se verán relacionadas con estos hombres, siendo ellas arquitectas de su tragedia.

Y es que una de las cosas que se ha vuelto un sello en la cinematografía “Ripsteiniana” son sus personajes encerrados en la miseria. La conocen, saben que forman parte de esa decadencia que llevan, pero no buscan cambiarla. En La calle de la amargura es igual, las prostitutas no se sienten mal por estar viejas, sino porque la “chamba” ya no es la misma, ni los luchadores se sienten mal por ser la mera sombra y la burla de otros.

Filmada en blanco y negro, como Ripstein dice es la verdadera esencia del cine, nos paseamos por esa miseria. La fotografía es excelente, dándonos esos largos planos a los que nos tiene acostumbrado el director, junto con unos fuertes contrastes entre luces  y sombras. La luz siempre es intensa, casi cegadora, mientras que las tinieblas acogen y prevalecen.

Tan buena como su fotografía, son las actuaciones de todos los que forman parte de esta obra cinematográfica.  Patricia Reyes Spíndola vuelve a formar parte del equipo del director por doceava ocasión, mientras que se unen a ella Nora Velázquez y Sylvia Pasquel, dando unas interpretaciones excepcionales, demostrando su capacidad actoral.

La calle de la amargura de Ripstein es un filme totalmente nacional, nos muestra ese lado oscuro del ser humano y, principalmente, del mexicano. Y también es un recordatorio para todos nosotros. Vivimos inmersos en una profunda amargura, de la cual, no siempre queremos salir.


Por: Pedro Manuel Burgos Quintero

Ing. en Diseño Industrial, amante del cine y fotógrafo.

Supersiquiatra

Metahumano

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