Cuando se ama demasiado… Los celos en el cine

venimos del desierto - we came from the desert

Sin duda el amor y el romance han dado al cine películas que rozan el ámbito poético con sus escenas; besos que nos cautivan, palabras que nos hipnotizan, imágenes que nos hacen soñar, todo para que fantaseemos con tener un romance propio, un amor que roce la perfección.

Pero en ocasiones (más de las debidas), el  amor no es esa perfección que vemos en la pantalla, y se vuelve una imposibilidad vivirlo a plenitud por una simple razón que aparece en todas las relaciones, ya sean materiales o humanas: los celos.

Según la RAE, celo es un interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona. Los celos son un reacción natural del ser humano, en la cual se desea mantener ese objeto del deseo; la mayoría de las veces, las situaciones son totalmente normales y los celos no son más que respuestas a nuestra, siempre presente, urgencia de pertenencia, pero en otras, los celos se desbocan, volviéndose hacia situaciones extremas, inclusive peligrosas(celos patológicos).

A continuación trataremos de ver entre las líneas del romance esa historia no contada, listando tres filmes en los que los celos son la temática principal:

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Los celos impuestos

Otelo, el moro de Venecia/The Tragedy of Othello: The Moor of Venice (1952), director Orson Welles

we came from the desert

Otello de Orson Wells

Una de las tres adaptaciones que realizara este talentoso director sobre la obra de Shakespeare. El guion, adaptado por el mismo Welles, se mantiene fiel a la obra en la que está basada.

En esta vemos a Otelo, un moro, que se enamora de Desdémona, hija de un noble, y a su vez ella de él.  Como es común en la tragedia de Shakespeare, este amor trae consigo todo tipo de oposiciones, envidias, engaños y demás. Pero lo esencial aquí es el engaño que viene de parte de uno de sus hombres más allegados, Yago, que comienza a fermentar la idea de que Desdémona le ha sido infiel, cometiendo adulterio con otro de sus hombres de confianza, Casio. Estos celos, que en un principio son tratados como invenciones, se comienzan a mostrar más reales cuando diversas circunstancias, creadas por el mismo Yago, le dicen a Otelo que su esposa si le ha sido infiel.

Conforme corre la historia, Welles (que hace una interpretación excepcional como Otelo) nos muestra escenarios más oscuros, adentrándonos a esa creciente enfermedad que se va formando en la mente del personaje; sus tomas de ángulos imposibles, firma esencial de su cine expresionista, nos adentran en esa desorientación y la falta de estabilidad que se van presentando en Otelo.

Este filme nos muestra unos celos creados, unos celos que no existen hasta la intervención de un tercero que va haciendo realidad algo que es ficticio, algo que es inexistente, pero que para Otelo se va tornando verdadero, hasta llevarlo a un trágico final, en el que descubre que todo era una invención de los demás.

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Los celos ilusorios

Ojos bien cerrados/Eyes wide shut (1999), director Stanley Kubrick

venimos del desierto - we came from the desert

Nicole Kidman y Tom Cruise en “Ojos bien cerrados” de Stanley Kubrick

Último pero no menos majestuoso filme del director neoyorkino, con el que se despide del cine y del mundo, dejándonos esta excelente joya con tintes de ensueño y suspenso.

Kubrick junto con Frederic Raphael modernizaron la historia de Arthur Schnitzler, un relato soñado, trayéndola a un Nueva York en los noventas. Todo ronda alrededor de una pareja, formada en aquel entonces por el matrimonio de Tom Cruise y Nicole Kidman. En el filme, el doctor William Harford sufre una especie de celos hacia una historia que le cuenta su esposa, en esta ella le cuenta que ha fantaseado con otro hombre, siéndole infiel de mente. Después de esto, el doctor buscara la forma de “vengarse” de esta mera fantasía, tratando de tener una aventura, llevándolo a andar por entre las extensas calles de Nueva York, mientras lo acompañamos en esta travesía bañada de un ensueño, de un velo fantástico, presenciando cosas fuera de ese halo que llamamos normalidad (sociedades secretas, orgías, disfraces, entre otras).

 ¿Es una reacción normal la de este personaje?, pienso que sí, pues a pesar de que está teniendo celos de algo inexistente, de una fantasía que sucedió en la mente de su esposa, sabemos que no existe nada más fuerte que eso, la fantasía. El ser humano no puede ser más feliz que cuando sueña, que cuando fantasea, cuando se encuentra en ese lugar donde las cosas suceden como se quiere. Entonces, el doctor, al sentirse engañado, trata de nivelar las cosas(presentándosele distintas oportunidades de hacerlo, algunas un tanto bizarras), solo que se da cuenta de que la realidad es distinta, de que en la realidad las cosas son igual o más  intensas que en la ilusión, de que en la realidad él corre peligros que en su mente no tendría. Sus celos, a pesar de estar ahí, están dirigidos a algo que no es posible vencer y que siempre nos acompañara: las fantasías.

“—…tan segura que sospecho que la realidad de una noche, incluso la de toda una vida humana, no significa también su verdad más profunda.

—Y que ningún sueño es totalmente un sueño.”

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Los celos patológicos, El, Luis Buñuel, 1953.

venimos del desierto

Arturo de Córdova en la película EL, de Luis Buñuel

Brillantísimo filme de la etapa mexicana de uno de los más grandes directores de toda la historia. En esta ocasión, basándose en la novela del mismo nombre de Mercedes Pinto, nos brinda un melodrama cargado de celos, sin dejar de lado ese surrealismo que lo caracteriza.

El filme inicia con uno de los temas clásicos en las películas de Buñuel, la religión. En esta escena vemos como Francisco Galván (interpretado por uno de los mejores actores que ha tenido México, Arturo de Córdova) se encuentra en una misa de lavatorio de pies.  Todo va normal, Francisco va observando los pies que están entre la multitud, hasta que de pronto, unas piernas bastante provocativas llaman su atención, subiendo a mirar el rostro de la mujer, quedando enganchado totalmente al deseo de conocerla, de tenerla (otro tema clave en las cintas de Buñuel, la sexualidad). Desde ese momento comienza la obsesión.

Más adelante, el personaje consigue conocer a la mujer e incluso casarse con ella. Muchos pensarían que al haber conseguido aquello, todo continuaría color de rosa, pero con este tipo de celos nada es así. Francisco se va sumiendo cada vez más en sospechas hacia su mujer, ideas, imaginaciones y demás situaciones que van ocurriendo, adentrándose en ese destructivo mundo, pero no va solo, sino que arrastra consigo a su esposa, destruyendo poco a poco la relación. También vemos, como Gloria (Delia Garcés), la esposa de Francisco, trata de pedir ayuda, pero todos la toman por loca, pues dicen que su esposo es uno de los mejores hombres que hay. Esto nos da a entender que la persona que posee este tipo de celos puede ser una persona totalmente normal en sociedad, y solo comportarse así con ese “objeto” de su deseo.

Y es que con los celos patológicos, el individuo vive sumido en un estado de infelicidad constante, motivada por sus miedos e inseguridades, aunque estos sean invenciones propias. Pero no se detiene ahí, pues estos pueden llevar a generar violencia, ya sea física o verbal, o hasta la locura, como en el caso de Francisco.

Repito, brillantísima obra que ha legado el maestro aragonés al cine. Una película en la que se muestran los celos desde todos sus ángulos y con sus consecuencias.

Una de esas tantas joyas olvidadas del cine mexicano.

“El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor.”— Molière

Los celos jamás se podrán erradicar de una relación, pero siempre se podrán sobrellevar. No debemos dejar que se vuelvan en contra del amor, llevándonos por los caminos que se han tratado en las películas ya mencionadas. Una de los requisitos en una pareja feliz es la confianza mutua, y cuando esta no existe, los celos se vuelven un fuego que todo lo consume, dejando solo cenizas de algo que podría haber sido eterno.

“Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.”—Miguel de Cervantes


Por: Pedro Manuel Burgos Quintero

Ing. en Diseño Industrial, amante del cine y artista plástico.

Supersiquiatra

Metahumano

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