Martha Marcy May Marlene

Es inicio de año y la temporada de premiaciones está en su punto máximo, ansiamos ver cada película nominada y poder comentarla. En ese afán de estar enterados de lo que se premiará, buscamos avances en internet, cosa que a veces no es conveniente porque muchos de ellos (por no decir la mayoría) ya no sólo nos dan una idea de lo que estamos a punto de consumir, sino que nos predicen e incluso nos venden material de más como una manera de asegurar su éxito. Esperamos ansiosos los títulos más sonados y a pesar de que sabemos que su exhibición tardará más en México, salimos encolerizados del cine local cuando han pasado meses y de la película no se tiene ni rastro, entonces buscamos formas alternativas para no quedarnos atrás. Así que mientras la espera es larga, podemos optar por filmes más de estilo independiente, apostarle a algo distinto y no tan absorbido por el éxito comercial, a veces hasta nos llevamos buenas sorpresas.

 

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La pantalla está en negro, sin prisa se asoman austeros créditos color rosa; está comenzando Martha Marcy May Marlene, el primer largometraje producido en el 2011 a manos de Sean Durkin, ganador en Sundance el mismo año.

 Nos inician en un plano general, ubicado en alguna parte de algún lugar y lo que ahí ocurre, mujeres haciendo cosas de mujeres y hombres haciendo cosas de hombres, el inicio de una trama bien armada con estilo simple y fotografía impecable. Debo decir que nadie me habló sobre esta película, la encontré por que así lo quiso la casualidad y sin saber nada de ella ya me había atrapado con el nombre que le dieron, que curioso, pensé. De forma natural busqué el trailer  sólo para darme cuenta que no era lo que esperaba y que ya no quería verla, la curiosidad que antes me había rebasado ahora estaba despejada, no iba a ver Martha Marcy May Marlene, pero después, concluyendo lo que me quedaba por ver y tenía almacenado, volví a encontrármela y terminé  llevándome una sorpresa.

 Un thriller psicológico cargado de momentos turbios, el tipo de film que da escalofríos debido a su naturaleza íntima y casi verídica. Situada en las entrañas norteamericanas; relata a Martha (Elizabeth Olsen), una chica perturbada a mano de un culto, de esos que emergen en pequeñas sociedades inconformes justo frente a nosotros para cuestionarnos donde estamos parados.

¿Cuál es el precio de nuestras decisiones?, de todo aquello que está más allá de nosotros pero que de momento nos parece seguro y reconfortante, sobre luchar con fantasmas y aprender a vivir con ellos, de eso trata Martha Marcy May Marlene.

 Una película de la que no se habló mucho, pero que vale totalmente la pena ver, visualmente estupenda y con una línea dramática que tensa al espectador, no es el blockbuster que gana docenas de nominaciones ni que todo mundo recuerda, es solamente la magnífica ópera prima de Durkin.

 Para finalizar, y citando algo que escribí antes, Martha Marcy es de esas películas que hay que ver sin previo aviso, sin saber que esperar, un río espeso que nos lleva por una corriente donde todo toma su lugar en el tiempo adecuado, Martha Marcy es un ‘must-see’ necesario, muy necesario.

Por Samantha Sicairos, cineasta.

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Metahumano

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