El hipercine

cine-alexandra

Como muchos cinéfilos a estas alturas ya habrán visto Titanes del pacifico (Pacific Rim). Historia de inmensos robots comandados por humanos para detener un apocalipsis provocado por extraterrestres. Lo que me percaté al estar viendo el bombardeo de imágenes y el derroche del presupuesto en efectos especiales es la tendencia del cine comercial de un uso excesivo de la edición hiper-veloz que demuestra una glotonería hipercinética de imágenes. ¿Será la tendencia de hoy de un público ávido en consumir imágenes?

La tendencia del cine global, es decir: Hollywood, de estandarizar nuestra percepción es cada vez más desenfrenada. Es sólo ver imágenes por imágenes. Un vacío que intenta maquillarse con un bombardeo de cuadros cinematográficos que logra llevar al extremo la pasividad del espectador haciendo una hipertrofia en la percepción del cine.

La secuencia de la pelea del robot –o jaeger– contra el monstruo del tipo godzilla de Titanes del Pacifico en pleno Hong Kong no se aprecia del todo ante un cambio de imágenes vertiginosas. También esto me remite a la pelea final de la película del Hombre de acero que ocurre en pleno centro de Metropolís: un derroche de imágenes que ni puedes apreciar el derrumbe de un colosal edificio.

En el libro La pantalla global: cultura mediática y cine en la era hipermoderna, el filósofo Gilles Lipovetsky hace un estudio sobre la evolución del cine que se ha volcado a ser “hipercine”, es decir, en un espectáculo que se ha desbocado en su manera de mostrar las imágenes, reflejo de la era multimediática, en donde cada vez necesitamos apreciar las cosas en un ritmo cada vez más veloz, esto como síntoma de la condición humana contemporánea.

Dentro de la tesis del libro, Lipovetsky hace un apunte muy interesante: en la edición estándar, el corte de imagen a imagen paso de ser de dos minuto de promedio –hace dos décadas- a pasar al estándar de cortes de imágen a imágen a cinco segundos de promedio para el gran público. ¿Esto quiere decir que estamos perdiendo la capacidad de contemplación en el cine?

Imagínense que el gran público vea la escena del amanecer chihuahuense de diez minutos de duración –sin cortes- de la cinta mexicana Luz Silenciosa (Stellet Licht). Más de la mitad les causaría ansiedad en plena secuencia o media audiencia ya hubiera abandonado la sala sin siquiera haber comenzado de lleno la película –de hecho yo fui de los que sufrí cierta ansiedad con esa escena-

La percepción del público ha pasado a ser más vertiginosa en su recepción de imágenes cinematográficas que hace un par de décadas. Claro, esto en el contexto del cine global-comercial, asunto aparte son las cintas –mal llamadas- de arte, o del cine de otras latitudes como el europeo o el asiático que son más contemplativos pero son los que tienen menor alcance en las salas del país.

Soy de la generación del CD; nací un etapa previa del arribo del internet pero eso no significa que tenga una simple incomprensión ante las nuevas estéticas del cine, no es que esté en contra del cine híper-veloz, que soy un nostálgico que se encuentra desfasado de la nueva generación de cine, no, sólo pido que esa narrativa cinematográfica hiper-veloz o proveniente del “hipercine” sea coherente con la historia, es decir, que la forma tenga relación con el contenido, no sólo la forma por la forma. En la cinta del 2000 Requiem por un sueño (Requiem for a dream) es un buen ejemplo de buen uso de una narrativa hiper-cinética que va al compás de la historia sobre unos yonquis de la heroína. El bombardeo de imágenes es coherente en este filme y en Titanes del pacifico va únicamente por la tendencia por el espectáculo vacío.

Por el contrario Escenas de acción contemplativas o “lentas” como la deliciosa secuencia de la pelea “en azul” de Jet Li en un paradisíaco escenario acuático en la cinta china de Héroe (Ying xiong) acción que se aprecia sin recurrir al vértigo de un bombardeo de imágenes para mantener la adrenalina. Su pasmosa edición logra una apreciación estética de la violenta sin recurrir a trucos efectistas de una edición hiper-veloz.

Simplemente soy de los que cree que el espectador de cine no es un ente pasivo –asunto que la industria cree, subestimándonos-. No me gusta que me den las cosas digeridas, yo creo en la participación del receptor en la película. Así que después de haber visto Titanes del pacifico digo, y reafirmo, que ya basta que nos den la dosis de adrenalina cinematográfica como si fuéramos bebés que nos dan con la cuchara en boca nuestra papilla de gerber díaria.

Be first to comment