El famoso bloqueo mental

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Escribir es uno de los procesos más tortuosos que la mayoría de los mortales tenemos que afrontar. Redactar una carta de solicitud, un acta legal, escribir un mail, crear un cuento o peor aún: escribir una tesis o un artículo periodístico –en mi caso particular-. Quienes disfrutan realmente el proceso de escritura tiene un cierto grado de perversidad: es un acto sádico-masoquista, mientras uno va desangrándose en el proceso al mismo tiempo lo disfruta.

¿Cómo empezar esta columna? ¿Sobre qué tema debo hablar? Pensé en dar opinión sobre lo irritante que puede llegar a ser el cuidado del auto, ya que al igual que el cuidado de un bebé, es exigente, demandante y muy caro. Pero no, no, demasiado misantrópico… ¿Opinar sobre por qué en la publicidad de aceite para motor está un chica en bikini ofreciéndote el producto? Sin duda, publicidad que se presta para pensamientos guarros o lúbricos tales como “Te checo el aceite mija?” “te paso corriente preciosa” o “lubricamos el pistón mija?”. No, no, misógino y no se puede desarrollar más el tema más allá de lo anecdótico.

El gran tema del famoso bloqueo mental en la escritura es fuente paradójicamente, de obras verdaderamente creativas.

Recordemos el caso cinematográfico de “Barton Fink” particular película en donde un John Turturro le hace de un escritor prestigioso que por dinero tiene que trabajar en Hollywood –es decir para un escritor: prostituirse artísticamente- haciendo un guion sobre luchadores; proceso creativo que se entorpece sin saber cómo el escritor comenzar, asunto que en la cinta se plasma con maestría: la desesperación, el bloqueo se refleja muy bien en el film.

En “El ladrón de orquídeas” filme en donde Nicolas Cage encarna al mismo guionista Charlie Kaufmann –quien es el real guionista de la cinta- tiene que adaptar un libro que habla sobre la belleza de las flores. Razón perfecta para plasmar el drama que es la elaboración del mismo bloqueo mental que tuvo Kaufmann al tratar de elaborar la adaptación de un libro sobre flores. El tema del bloqueo mental plasmando de manera muy entretenida por cierto.

Pero otra vez ¿cómo comenzar? ¿Escribir sobre el tema de la horrible escultura que se encuentra en la entrada de la ciudad o sobre el género musical del tribal y los tipos que bailan con las botas puntiagudas al extremo? o como el personaje de Kaufmann en “El ladrón de orquídeas”: hablar sobre la insondable belleza de las flores. ¡Imagínate! Cómo demonios hablar sobre las flores y no terminar que el lector abandone la lectura en el primer párrafo, sólo a los floricultores pervertidos le pueden gustar ese tipo de lectura. El lector, al igual que en una película, si al comienzo no lo atrapas con un acto contundente como una explosión o un nudo dramático, lo pierdes.

Hay algunos escritores que dicen que escribir es cómo una necesidad fisiológica, que es como cagar. No sé qué premio Nobel lo dijo pero acuerdo que la necesidad de expresarse –en este caso el de la escritura- es vital, pero lo difícil es llegar al nivel que uno puede “evacuar” o “hacer sus necesidades creativamente” de manera natural pero antes hay un tortuoso proceso de constantes constipaciones o un estreñimiento creativo que se traduce en el caso de quienes escriben: el famoso bloqueo mental.

Creo que el tema de la problemática del acto creativo o simplemente del proceso de escritura es igual de interesante, entretenido y desafiante de plasmar en la escritura hoy en día. Cuando ya en el arte todo es válido y todo se enseña –el caso del desenmascaramiento de la literatura como un acto, una construcción ficticia- es EL TEMA que cada vez más sale en los ámbitos culturales, el ejemplo son los dos obras cinematográficas mencionadas anteriormente… Entonces otra vez… ¿cómo empezar?

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