La supresión de la moral y los medios de comunicación… Una mirada a “Nightcrawler”

Nightcrawler - Gylenhaal - venimos del desierto

Los medios de comunicación han llegado a más lugares conforme pasan los años. En los años treinta era inimaginable estar al tanto de lo que ocurría en otros países, mucho menos en otros continentes, pero hoy, con la Internet y las telecomunicaciones, todo esto ha cambiado. A su vez, la competencia ha llevado a estos medios a buscar la forma de atraer más a las personas, y el método más sencillo que encontraron fue: El morbo.

El morbo es, según la RAE, la atracción hacia acontecimientos desagradables. Es muy raro en estos días encender la televisión y no ver un programa en el que no muestren sangre o asesinatos (en algunas ocasiones extremos) o sexo desenfrenado, lo mismo pasa con la música, videojuegos, o casi cualquier medio audiovisual. Estamos rodeados de él, estamos aprendiendo a vivir con él, porque es como una necesidad que hay que llenar (en mayor o menor medida, según la persona).

Esta es una de las tantas premisas que aborda el filme de Dan Gilroy, guionista que se aventuró a dirigir por primera vez (con muy buenos resultados, a opinión de quien escribe esta nota) un filme oscuro, pero real, de lo que ocurre con el mundo y los canales de noticias.

El protagonista es Louis Bloom, un hombre que no pareciera tener un rumbo fijo, autodidacta, de rostro delgado y ojos saltones. Un sociópata muy al estilo de aquel Travis Bickle de Taxi Driver(1976) . Él roba lo que sea necesario para poder llevar a cabo los fines que tenga planteados en el momento, ya sea una malla metálica en medio de la noche, o una bicicleta deportiva en pleno día, da igual, mientras sirva para llevar a cabo sus propósitos, todo es válido. En un principio, estas finalidades se ven turbias para el espectador, pero todo cambia cuando Louis, andando por la carretera, se topa con un accidente automovilístico en el que unos policías están auxiliando. Él se mantiene al margen, observando sin intervenir en lo más mínimo, y entonces advierte la llegada de un par de “merodeadores nocturnos”, camarógrafos independientes que venden su material a los canales de noticias, y su camino se ilumina: él debe ser uno de ellos.

El material que logra recolectar se lo vende a una televisora que es dirigida por una mujer fría y que su única preocupación es aumentar sus televidentes (no suena muy alejado de la realidad) al costo que sea. Mostrar sangre y asesinatos no es un impedimento para ella, inclusive el crear una falsa atmósfera de peligro, todo con tal de mantener a los espectadores a la espera de más. Louis usa esto a su provecho, tratando de obtener siempre las mejores noticias y con la mayor cantidad de morbo posible. Conforme aprende, logra dominar el encuadre y los detalles, para llenar de una narrativa sus imágenes, y cuando no llega a conseguirlo, el mismo las fabrica, interviniendo en las escenas de los accidentes.

El filme tiene una doble función, como espejo y ventana del mundo en el que vivimos. Es un reflejo de la sociedad que nos rodea, así como de los noticieros y los medios de comunicación a los que estamos acostumbrados, pero a su vez, funciona como ventana, para ver cómo se mueven por dentro estos negocios, que más que informar, buscan crear la ilusión de peligro y un estado de alerta ilusorio. Los televidentes no importan como personas, sino más bien como consumidores.

También, otra de las cosas que nos deja ver es como la sociedad se aleja cada vez más de lo moral. Nos muestra, por medio del personaje principal, que para triunfar en un mundo capitalista, debes de alejarte de las normas sociales y buscar siempre el bien personal (económicamente hablando), sin mostrar interés los demás. No importa a cuantos pisotees o afectes en el proceso, el medio para ganar es perder tu humanidad.

En aspectos técnicos, el filme es muy bueno. Las atmosferas siempre turbias durante la noche, la ciudad siempre se muestra rodeada por la oscuridad, pero en movimiento, como si nunca durmiera. El guion tiene sus detalles, al notarse algunas situaciones que podrían parecer difíciles de creer, pero sin extremos, y rescatándose en los personajes tan bien trazados. Las actuaciones son excelentes, Jake Gyllenhaal está estupendo en su papel, mostrándonos todas las actitudes de un sociópata, se puede leer la locura en sus ojos (el actor bajo de peso para el personaje y evito parpadear a la hora de decir sus líneas); Rene Russo (esposa del director) también se muestra a nivel, con su fría y manipuladora interpretación de jefa del canal de noticias.

Todo esto nos da como resultado un filme bastante completo, disfrutable y que, al final, nos deja con ese mal sabor de boca sobre la sociedad en que vivimos. Y después de todo, ¿Cómo saber cuándo empieza y cuando termina la ficción?


Por: Pedro Manuel Burgos Quintero

Ing. en Diseño Industrial, amante del cine y artista plástico.

Supersiquiatra

Metahumano

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