P.S. I love you Cd. Obregón

Las siguientes son cuatro preguntas elaboradas al arquitecto Héctor Francisco Saavedra Candia a modo de bienvenida como nuevo colaborador en la sección de Arquitectura de la revista. El es egresado del Instituto Tecnológico de Cajeme (Itesca) y actualmente radica en el Distrito Federal. Bienvenido.

1. ¿Por qué un Estado como Sonora tiene casi en general arquitectura que no concuerda con la zona climática, por qué no tenemos como standard techos altos, bulevares y más parques?

Desde que estudié la carrera me reusé a trabajar para un arquitecto de la zona. ¿Por qué? bueno, todo se debe (aparte de mi ego) a que no existe un diseño o propuesta real en ésta ciudad. La gente que controla la construcción, es decir la del dinero, prefiere 1000 casas iguales que 50 de calidad.

Estudiando las casas de interés social en mi juventud, determinamos que la altura promedio de ellas es de 2.40 metros, es decir, nuestras casas están hechas del mismo material utilizado en la conquista. “Me rostizo en verano y me congelo en invierno” casual clima de Obregón.

“Una de las mejores ciudades para vivir”, “De las mejores ciudades trazadas en el país” El hecho que seamos una retícula no significa que estemos bien. ¿Quién no ha sentido el “solazo” de frente cuando vamos a la escuela y la pantalla de luz que ciega al atardecer cuando regresamos del trabajo?.

Escuchar de un cliente que te diga: “Yo no quiero eso joven, yo quiero la casa del vecino” ¡ups!, ¿para qué quiere a un arqui entonces? Habitamos esta ciudad en donde rige 100% la “Arquitectura Vendida” (Patente Pendiente).  Queremos la casa del vecino, pero el vecino pagó para lucir como el de la derecha. Pagamos a los mismos tres arquitectos por una copia, millones de pesos porque si no, quedamos fuera de lo cool,  de lo establecido por la sociedad superficial del norte.

Tuve la fortuna de asistir un par de veces al desayuno del Colegio de Arquitectos. Es como ver la película  “highschool” gringa. Estaban los fresas, popus, rechas , trabajadores y nunca olvidar a los maestros. Sabes que te contratan por tu apellido y el dinero que tienes, estas consciente que ya no generas arquitectura de contenido, peso y calidad y aun así jactarte, reírte y estar contento con ello. Wow, no gracias.

Lo peor de esto es que uno de los arquitectos locales con más prestigio, es que si preguntas por él en su pasado y juventud, tenía todo el talento del mundo e iba “parriba” (como decimos acá). En algún momento se vendió, y perdió la esencia. No quiero que me pase lo mismo, no me va a pasar. Por eso ya no intento hacer “arquitectura sonorense”. Hago mi arquitectura y volveré a Sonora a imponer lo bueno. N0 la copia, ni lo vendido.

 

2. ¿Existe una propuesta de la importancia de una arquitectura como forma de identificación de la ciudad?

Somos una ciudad joven, de gente joven y pensamientos jóvenes, en otras palabras, hay intención, pero no recursos y menos mucho menos cultura. En los años de cerveza que he compartido en el norte, al parecer eso es todo lo que nos enfocamos. Cerveza, comida y mujeres.

 

3. ¿Hay en sonora, algún símbolo, algún edificio “poderoso” arquitectónicamente distinto a otras ciudades?

Identidad, las ciudades se basan en ello. Desde sus edificios o como la economía se mueve a través de su gente y calles. No necesitamos un obelisco gigante en medio de la ciudad o construcciones de elefantes blancos como el Centro de Usos Múltiples (CUM) Las construcciones son reflejo de su gente y ciudad, no inverso. No podemos esperar que ladrillos pegados definan cómo somos y que seamos.

En las ciudades que he visitado, se encuentran estos obeliscos, iconos o puntos de fuga en sus plazas. A que me refiero, siempre sabrás que lugar es el más importante de la ciudad o su epicentro basado en lo que está colocado. Siento que en Obregón nos lo pasamos por arco del triunfo. Desde remodelaciones forzadas, incompletas y malas,   hemos llegado a carecer de una esencia y fuerza propia.

Nuestro nave espacial, clavada en la tierra esperando a su capitán para despegar e ir a las estrellas (de la Catedral estoy hablando, claro está). Yo no la quiero como bandera, ni escudo ni nada. Y espero que las jóvenes mentes tan tangibles de los arquitectos piensen igual. Si no hay bandera y escudo, construyamos uno, uno chingón.

Siento que hemos buscado nuestra bandera/estatua/icono en los lugares equivocados. No tenemos una antigüedad, entonces no busquemos estatuas o monumentos que nos defiendan. ¿Que tal los silos? a mi me agradan, son fácilmente lo que más sobresale en nuestro paisaje horizontal construido. Hay que voltearlos a ver, que nos llamen la atención y gusten, aunque sean miles de metros cuadrados de superficie de concreto. Bueno, invitemos a artistas, hagamos una exposición de talento mexicano en ellos. Me encanta el concreto, pero si esto es nuestro Obregón, pues démosle color. Llamaría la atención que cada año a los artistas interviniendo estos silos, el trabajo en alturas, la gente pararía para verlos. La temática de la intervención seria la ciudad y su gente, sucesos actuales y de conciencia. Quiero voltear al cielo y ver arte y cultura. Los silos tienen mi voto.

 

4. La arquitectura y el estado de ánimo.

La arquitectura está basada completamente en el confort, estado de ánimo, la situación en la que nos encontramos al entrar a un espacio y salir de él. Tal vez la escuela no te lo dice textual, tal cual o te lo escupe en la cara. ¡Pero por dios santo!, ¿Por qué no lo comprenden todos? Debe de llegar a ésta realización uno mismo, con tiempo y esfuerzo ¡pero lleguen cabrones!.

Cantera + tejas + columnas (con cantera) = no hay pedo, es la fórmula perfecta para el caserón de la norte que todas las MILF’S quieren. Digo, si tu trabajo es llevar a tu hijo al kinder, pasar tres horas en el gym y tomar café con las amigas, dudo mucho que tengas un buen gusto o sensibilidad de espacios y formas. Entonces ¿por qué nos reducimos a que la palabra del cliente es absoluta? Ellos creen saber que quieren, pero es nuestro trabajo averiguar su necesidad y proponer algo real, tangible y sumamente auténtico.

Estados de ánimo, estados de ánimo, tan sencillo como decir: ¿Se te antoja pasear por nuestra plaza central el 13 de julio? dime, ¿puedes? ¡awebo que no!, ¿por qué? lógico, no quiero morir desmayado en medio del concreto mientras me atacan casi 50 grados de calor. Bueno, entonces si conocemos esto, ¿por qué no hacemos algo al respecto? No te pido una pista de hielo en verano, pero al menos pon árboles, haz espejos de agua, refresca con brisa sustentable, genera corrientes de aire, logra que la gente salga y camine y se sienta a gusto en tu ciudad. No puedes cambiar el clima, pero si la percepción de él a tu comunidad.

Es un estado de ánimo, si el arquitecto no esta cómodo, su arquitectura menos.

Si el arquitecto no sabe que pedo con la ciudad, su construcción menos.

La mayoría, no sabe que pedo de nada.

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