Arte, drogas y “buen rollito”

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Estados alterados de conciencia

Hace poco le pregunté a una chica si se drogaba “no”, -Me dijo- “sólo mariguana”.

Desde siempre las drogas han estado en la vida de las personas y muchas veces en el arte. No es secreto que hay bastantes obras artísticas que se han creado en estados alterados de conciencia. Una de las creencias absurdas que aún respiran es que para encontrar inspiración las drogas ayudan, quizá si ayuden, sólo a la gente que ya es creativa por si misma pero a los que buscan su musa únicamente en ellas, fracasan en encontrarla.

Hay muchos clichés con respecto a lo que es un artista y en la mayoría de las casos se repiten patrones por imitación, admiración o convicción. No hay nada de generación espontánea, todos tenemos influencias, somos seres que tomamos cosas de nuestra realidad para crear. Entre esos objetos o acciones que influyen, se encuentran los diversos estilos de vida y entre ellas, están las drogas.

Vivimos en un mundo jodido donde los escapes para no volvernos locos son cuatro principales: Espectáculos: (artes, cultura) drogas o vicios (alcohol y cigarros incluidos), religión y deporte.

En el “mundo real” el cielo no es tan azul, los sonidos no son Dolby, ni tienen ecos ni flangers, no hay colores derritiéndose en nuestras manos ni muchas cosas que se sienten en estados alterados de conciencia. Un artista sobrio tiene que lidiar con eso y aun así tener la imaginación para poder crear a partir de su forma de percibir las cosas.

En el arte las historias de autodestrucción por vicios nos seducen, hay algo que nos llama la atención en ver a otra persona acabar consigo misma,  la estética de la destrucción, las atmósferas sórdidas, el “nacer de las cenizas” o que todo acabe en el infierno del olvido o muerte. Hay muchos ejemplos de artistas que han tratado el tema, sobretodo en literatura, cine y fotografía. Películas como Trainspotting, Requiem for a dream, Enter the void, nos seducen o nos espantan acerca de las drogas, eso ya depende de cada quien.

Aterrizando el tema en lo regional, se puede decir que no se diferencia de lo que pasa en otras partes del mundo, muchos artistas que apenas emergen, usan mariguana, pastillas, papeles, drogas de diseño, LSD, ayahuasca, etc. Incluso, para algunos los han sobrepasado y sus carreras que prometían terminan siendo un triste caso mas de adicción y de nada de producción de obra, de sequía. Hay otros que no las usan: “Si ya estoy loquito imagínate si las consumo” –Dicen.

Sobre el que las usen o no ya es decisión de cada uno, el problema aquí es de dónde vienen, cómo llegan hasta el consumidor, lo que hay en medio: torturas, decapitados, traiciones, grabaciones de muertes que son subidas a Internet como trofeos; corrupción, familias enteras acribilladas, niños, mujeres y personas inocentes que mueren en fuego cruzado, incluso satanismo. Es como un vegetariano que no come carne de animales y no quisiera ver cómo llegan las “droguitas” a sus manos, es la misma o peor incongruencia, debido a que le consume al narco y en esa “empresa” no matan animales, matan personas. Pero eso parece quedar oculto con actitudes de “todo bien”, “buena onda”, “no pasa nada”.

 El verdadero rollito de todo, dejando atrás algunas consecuencias que provocan las drogas es que en este tiempo, más que nunca, sabemos que no podemos quejarnos de cómo están las cosas si somos parte del problema. Creo que la verdadera revolución que un artista podría mostrar es dejar de consumir drogas y que su arte sirva para algo además del dinero que pueda ganar con él, para despertar algunas conciencias. Perdón, lo olvidaba, esa no es la función del arte.

Hace poco le pregunté a una chica si se drogaba “no”, -Me dijo- “sólo mariguana”.

Supersiquiatra

Metahumano

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