Gracias a Axan y a su madre por sacudir las redes

Axan - la obediencia y las reglas - Venimos del desierto

Nunca había iniciando un texto con un agradecimiento. De entrada, creo que no resulta ético y mucho menos objetivo, cuestión de la que estoy totalmente consciente, ¿pero acaso no estamos ya bastante enfermos de objetividad, precisión y eficiencia?

Sí, soy políticamente incorrecto, pero las razones ahorita serán aclaradas, de entrada puedo decirles: sí, soy un hombre con el cabello demasiado largo y rapado por un lado, de manera asimétrica ¿qué si uso arracada? tengo una; y  de seguro tiene tatuajes hasta en el alma, todavía, no, ¿quiere saber la razón? hoy en día me resulta un lujo ostentoso, cuando ya es un ritual no llegar a fin de mes… ¿Esto me hace estar enojado con la sociedad? No, digamos que a estas alturas “el por amor al arte” me crea bastante sentido. Ahora lector, lectora ya sabe desde dónde surge la letra (hermenéutica).

La relevancia del caso del pequeñito Axan, es precisamente esto que estoy haciendo ahora: Reflexiono. En mi muy particular experiencia, me hizo remontarme a la preparatoria, la prestigiosa institución educativa “LA SALLE”, yo al igual que Axan tenía una predilección por el cabello largo, cosa que al igual que Axan me causó bastantes problemas. Y ahora hago uso de lo anecdótico:

“En ese momento de mi adolescencia, lo que a mí me indignaba era que el reglamento, no justificaba de manera lógica y bien argumentada por qué se debe traer el cabello corto. La “razones” que me dieron,  para mí resultaron absurdas.  Iban desde que representaba virilidad y yo al estar en una escuela católica, conociendo la iconografía de Cristo, le dije al Hermano Rodrigo que si Jesús era “rarito”, la respuesta: eran otros tiempos; después trató de convencerme por la idea de que en el mercado laboral así eran los patrones de imagen, por supuesto le respondí, que estaba en una institución educativa o sino cuándo me iba a pagar las quincenas retrasadas. Así iba el diálogo, hasta que llegó a la clásica imposición de que reglas son reglas y se deben seguir, de ahí entendí porque los gobernantes siguen haciendo y deshaciendo sin que nadie haga nada, porque te educan para ser un vasallo obediente. Y ahora de adulto hago una declaración de principios con mi larga cabellera.”

Parece hasta trivial todo alrededor del asunto de Axan, pero, no lo es en nada. He estado monitoreando el caso en redes y he visto que estamos muy lejos de comprender cosas sencillas, y me da hasta terror ponerme a pensar cómo asumimos las complejas. “Los pequeños detalles, hacen las grandes diferencias”, y en este asunto también aplica el dicho. “Si nada más es de que se corte el pelo o se vaya a otra escuela”. Cambiar de escuela a un niño tan pequeño puede resultar traumático, ¿se ha puesto en el papel del pequeño?

El miedo inminente que veo en muchos comentarios se reduce  a que después los niños harán lo que les entre en gana, necesitan ser obedientes y disciplinados; pero no hay que dejar pasar de lado que la madre le preguntó al niño antes sobre su gusto y ella lo autorizó. Los que son padres, ¿qué tan seguido les preguntan a sus hijos qué piensan? Y  sí, tienen razón respecto a la disciplina, pues es una herramienta que les servirá en la vida, tomando en cuenta que eso les da estructura, orden y sistema, pero sobre la obediencia, estoy totalmente en desacuerdo, y esto se lo resumo con  el recuerdo de uno de los desobedientes más valientes de la Historia, “Sócrates”, además, póngase usted a pensar ¿a caso seríamos una República sin una bola de desobedientes como los Héroes Patrios?

Otra cosa que está de pensarse, es sobre el derecho de autodeterminación con referencia a nuestro cuerpo, o ¿acaso usted piensa que el cabello es igual que la ropa? El cabello más allá de la historia de Sansón, es importante, es parte de nuestro cuerpo, y sobre él se puede opinar, y hasta denigrar con palabras, total siempre se las lleva el viento, pero imponerse de manera directa, es un atentado contra la identidad de las personas. A poco no le crea sentido la frase “No dejaré que  te toque ni un sólo pelo”.

Y pensar sobre los estereotipos, no está nada mal, pues basados en ellos, es como empezamos a juzgar al otro, y ahí es cuando Sartre tiene razón al decir “El infierno son los otros”.

En definitiva, más allá, de las razones de la madre de Axan para hacer una petición en redes sociales, es importante ver, sí lo vemos bien, a bien, más allá de cómo vaya a ser el pequeño de grande, que ella le está enseñando a luchar por lo que cree, y eso, por lo que veo, no lo enseñan en las escuelas.

Solamente me queda decir que cada vez estamos más lejos de Gandhi y casi abrazando a Donald Trump


Por: David Cano

Poeta

Supersiquiatra

Metahumano

3 Comments

  • Responder septiembre 29, 2015

    Karla Silva

    Pues yo, disfruté tu escrito y te comento que soy ex estricta, mi obsesión siempre ha sido seguir las reglas, obedecer sin mirar a quién y quedarme callada, así me educaron. Cuando noté que me quedaba con unas ganas de réplica que se me fueron convirtiendo en frustración y estrés cada vez mayor, decidí, por primera vez, luchar por mis convicciones, fue tan liberador que ahora pienso ¿por qué no empecé antes? porque así me educaron. Me encantó tu frase:

    “más allá de cómo vaya a ser el pequeño de grande, que ella le está enseñando a luchar por lo que cree, y eso, por lo que veo, no lo enseñan en las escuelas.”

    Gracias por compartir tu sentir.

  • Responder septiembre 27, 2015

    Nathita

    ¡¡¡Qué buenos escritos!!!

  • Responder septiembre 27, 2015

    Sheyla mx

    Y me da una enorme tristeza tener que haber sido participe del corte de cabello hacia mi hijo para que pudiese ingresar a la escuela, ahora da más preocuparse por el cabello que por el real sentido de la educación, muero porque mi hijo ya sea un adulto y si el gusta, use el cabello tan largo como el guste 🙂

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