Cansado de las mayúsculas: charla y entrevista con Imanol Caneyada.

Cansados de las mayúsculas, desinteresados de gestas cuyo sentido se les escapan o que ocupan un lugar más esplendoroso en la industria del espectáculo, los habitantes de este siglo que se inicia no desean otra cosa que vivir sus vidas sin inquietudes, sin corrosiones espirituales ni reclamos morales que vayan más allá de la indignación altruista que encuentra su compensación en la caridad.

Ricardo Forster,   La muerte del héroe (2011)

 

Hace un par de días sostuve una amena charla con Imanol Caneyada (San Sebastián, 1968) en una de esas cafeterías que pululan por doquier y que no muy tarde se importaron a la Universidad de Sonora.

En lo personal desconocía el trabajo del escritor de Espectáculo para avestruces (Arlequín, 2012) y Tardarás un rato en morir (Suma de Letras, 2013), pero de algún modo intuía sus temas, el abordaje y el tratamiento estético de éstos.

Yo de inicio pensé que me encontraría con un novelista suscrito a un corte narrativo muy al estilo     -por mencionar algún nombre- de los mexicanos Óscar de la Borbolla o Enrique Serna, y tal vez en la línea de los argentinos Ricardo Piglia o César Aira. Me refiero a un tipo de escritura que se distingue por la ausencia de remarcadas tensiones dramáticas y por su distanciamiento de las técnicas tradicionales de la representación literaria -primordialmente, alejamiento de la mímesis realista y del preciosismo modernista finisecular-.

Pronosticaba también unos temas en relación a ‘lo veloz y lo huidizo’ propios de la modernidad; y por supuesto, imaginé una literatura de la brevedad, lo cotidiano y la revaloración del silencio como digno escudero -o Quijote- de la palabra. 

Por lo menos, las preguntas que llevaba bajo la manga no distaron mucho de su visión general en torno a la literatura y el estadio sociocultural en el que nos encontramos. En general, los temas recurrentes de Imanol Caneyada son lo siguientes: la fígura del homo viator y la metamorfosis como su correlato; el arraigo a un espacio natal y la contraparte del desarraigo propio del viaje; la difuminación del yo autoral y la función del artista en la sociedad; la respuesta estética a una historia moderna caracterizada por un modelo de la razón que condujo a la hecatombe por medio de la Primera y Segunda Guerra Mundial; entre otros temas.

Especialmente, el tema del viaje pareciese más que un tópico para Imanol, ya que éste abandona España -su país natal- a los 19 años y después de una larga travesía llega a Sonora: permanece 2 años en Canada, pasa luego al DF, y posteriormente llega, en 1997, al paraje desértico y terruño colindante con Méxicali, B.C: San Luis Río Colorado. A Hermosillo llegaría más tarde y será aquí donde escriba la dupla de obras integrantes de su corpus literario.

912669_477365589003017_2096681613_n

A continuación la entrevista realizada con Imanol Caneyada para la audiencia de We Came From The Desert.

We came from the desert: ¿Tú como creador literario, qué dificultades se te han presentado a la hora de configurar tus personajes, en un momento histórico tan particular como el nuestro, al cuál, un pensador como Ricardo Forster alude a la “muerte del héroe”?

IC: Si es que lo verosímil aún tiene vigencia, me pregunto cómo sería un personaje literario como Werther en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez su muerte hubiese llegado más rápido. Si antes había personajes que podían llorar por una simple puesta del sol, o personajes que hasta literalmente se desmayan, ahora ese contexto y la reacción de esos héroes nos parecen exagerados.

WCFTD: ¿Y cómo ves a los héroes literarios de ahora? ¿Consideras que este cambio se relaciona con este trauma ocasionado por dos guerras mundiales y por la critica que se da a la noción de Verdad?

IC: Definitivamente. Aunque para mí la Teoría de la relatividad de Einstein es un punto importante del cambio. Antes la humanidad se vio a la tarea de responder la pregunta ¿Quienes somos?. Ahora los medios de comunicación masiva quizá nos han hecho más fríos, por ejemplo, a lo ocurrido recientemente en el maratón de Boston. Por otro lado, Jack el destripador ya no tendría el mismo impacto que antes porque la exposición constante a la información hace verlo como si fuere algo de todos los días.

WCFTD: ¿Pero vale la pena luchar por algo, no? ¿Crees que hemos perdido la capacidad de sentir empatía al dolor ajeno?

IC: Sí, tal vez somos incapaces de llorar y quizás algo insensibles al dolor del otro. Hay una cierta familiaridad con el caos de la vida.

WCFTD: Por otra parte, ¿consideras que la literatura se encuentra en una posición subordinada al reinado lo visual; o por el contrario piensas que, la palabra coexiste democráticamente con la imagen?

IC: Me parece que la segunda opción. Me gustaría creer que la palabra se retroalimenta de la imagen y viceversa. Por ejemplo, existe una máquina fotográfica, que en lugar de imprimir una imagen como tal, te encuentras con una descripción en palabras de lo que “representa” la foto. También me parece muy importante la preponderancia que adquiere el guión como un buen soporte o referencia para el montaje de una buena película. Claro, ahí está el ejemplo de la “Novela gráfica”, la cual incorpora elementos del cine y las nuevas tecnologías.

WCFTD: ¿Te has preguntado alguna vez, tú como individuo familiarizado con los procesos de la escritura, si los estilos y técnicas literarias terminan conviertiéndose con el paso del tiempo en un “bonito recetario”?

IC: Por lo regular no pienso mucho cuando escribo. Esa labor se la dejo a los críticos. Yo no me preocupo si estoy haciendo uso de un estilo o pertenezco a alguna escuela. No veo la escritura como un proceso muy racional, pero sí parto de perfiles narrativos antes de crear, por ejemplo, un personaje. Creo que cuando un escritor piensa en el impacto que podría tener su trabajo, no salen muy bien las cosas.

WCFTD: Y en el contexto del estado, ¿Cómo ves el panorama y el nivel de los escritores sonorenses? ¿Consideras que la literatura local le compite, por ejemplo, a lo que se está haciendo en DF, Guadalajara o Tijuana?

IC: Considero que hay un puñado de plumas que brillarían más de lo que brillan, pero el contexto del estado los asfixia. Incluso muchos tienen que salir de Sonora. No creo que exista una generación literaria como tal, sino más bien un conjunto de poetas individuales de buen nivel. Me parece que no hay una plataforma editorial y que hay quizá ciertas instituciones que estancan un poco al estado. Pero eso es cuestión de tiempo. No todos los que están mamando del CONACULTA deberían estarlo haciendo.

WCFTD: ¿Cuál es el futuro para la literatura, qué temas imaginas protagónicos unos diez años más adelante?

IC: La novela no desaparecerá como género, quizá seguirá transformándose como ahora por el influjo de los mass media. La brevedad seguirá siendo celebrada y los lectores gustarán de una buena historia. Creo firmemente que el tema del deterioro ambiental y la escasez de agua serán cruciales en el futuro, y también el tema de replantear el asunto de las relaciones humanas.

WCFTD: ¿Algo que quieras decirles a la gente para que se acerquen a tu obra? ¿Dónde se pueden adquirir tus libros?

IC: Yo les diría que la literatura escrita en Sonora no es necesariamente una literatura menor. Mis libros los pueden encontrar en Sanborns y en la librería Educal.

WCFTD: Muchas gracias, Imanol.

 

 

 

William Hernández

Egresado de la Licenciatura en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora. Le gusta cocinar sushi y teriyaki y yakimessi y demás manjares gastronómicos. Nunca ha publicado un libro, pero promete, así como Peña Nieto prometió montonal de cosas en campaña, publicar uno algún día. Quiere ser erudito, pero su mamá no lo deja.

Be first to comment