No me gusta lo que es demasiado críptico: entrevista a Carlos Córdova, Premio Nacional de Dramaturgía Gerardo Mancebo

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Carlos Iván Córdova (Hermosillo, 1982) Egresado de la escuela de Lingüística en la Universidad de Sonora, pero en lugar de trabajar del lado académico de la lengua se inclinó hacia la creación literaria, que en años recientes ha comenzado a establecerse en el mundo de las letras con dos galardones: el Concurso Libro Sonorense, categoría poesía, por la obra Ánimas Mínimas en el 2011; y recientemente ganó el Premio Nacional Gerardo Mancebo 2013 al mejor texto dramatúrgico por la obra Mujeres sin Cuello. WCFTD pudo hablar con él sobre sus dos obras galardonadas, uno poético y el otro dramático, géneros en que el autor se ha enfocado. He aquí la charla que tuvimos…

We Came From The Desert: En Ánimas Mínimas hay una constante temática de la familia, la religión, y la marginalidad desde un punto de vista doloso e introspectivo ¿desde un principio la concebiste como obra conceptual o la vislumbras como una colección de poemas?

Carlos Córdova: No tuve mucha consciencia de si estaba escribiendo un poemario o un libro de poemas. Al releerlo, me parece que es más lo segundo: un conjunto de poemas que giran en torno a ciertas inquietudes. Pero la familia y la religión no son temas en sí mismos. Más bien son espacios donde la tendencia del hombre por construir fantasías es más explícita y severa. Cada poema explora la imposibilidad de realizar estos ideales fantasiosos (por no decir fantasmagóricos) funcionan como una especie de testimonio de imposibilidad, tal vez de ahí se desprenda una sensación de marginalidad. El primer apartado opera en esta sentido, pero también está la sugerencia de la liberación a través de la renuncia y el reconocimiento de la ruptura y la vulnerabilidad, lo que creo que es el hilo conductor de todo el libro.

WCFTD: Al comenzar el libro tienes un épigrafe de Blanca Varela ¿Qué influencia tiene la obra de la peruana sobre la tuya?

CC: Su poesía me ha marcado en muchos sentidos, aunque no puedo decir que he asimilado su poética de manera precisa o afortunada. Trato, tal vez inconscientemente, de emular aquellas estructuras que me hicieron sentir un estoico pavor, se me viene a la mente algunos poemas que me causaron esta impresión: Escena final, Curriculum vitae, Justicia… para mi poemario traté de ser preciso, especialmente en los poemas que no se derivaron de una anécdota o un personaje, sino que parten de una incomodidad o una impresión, este es el caso de poemas como Invitación a morir en el escenario, Cuentacuentos, entre otros. Posiblemente en este tipo de poemas de corto aliento sea un intento de asimilar el estilo de la poeta peruana, pero claro, mis poemas quedan anémicos en comparación con los suyos.

WCFTD: Mencionas una intención de precisión ¿Buscabas, en el proceso de creación, un lenguaje claro o concreto para que tuviera alcance del lector más general?

CC: Cuando hablo de un lenguaje preciso, no necesariamente me refiero a un lenguaje claro. No me gusta lo que es demasiado críptico pero tampoco recurro mucho a lo figurativo del lenguaje en mis poemas. Cuando hablo de precisión, hablo de elegir bien las palabras y su sintaxis. Esto tiene qué ver con cómo se concibe al lenguaje al momento de componer, y no digo que sea algo universal, cada poeta tiene su manera de hablar del mundo, y, claro, eso está ligado con los procesos creativos de cada escritor. Recuerdo mucho El malestar en la cultura dice que todo artista usa su inconformidad íntima para crear. Los escritores sublimamos el instinto, dice Freud, llevamos a un ámbito intelectual todo energía psíquica que no podemos desplegar en el campo erótico, de esa incomodidad por la vida, por uno mismo, se desprende el arte, y opera en lenguajes no comunes, replantea la realidad: crea nuevas formas y nuevas perspectivas. Creo que la poesía no necesita ser figurativa para alcanzar y tocar lectores. Por ejemplo, la poesía surrealista de los poetas de la generación de los 50, en Perú, trabajó mucho sobre esta premisa. Cesar Moro, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela son ejemplos de esto que hablo.

WCFTD: Ánimas Mínimas ganó el Libro Sonorense en poesía en la edición del 2011 ¿Cómo has percibido la recepción de la obra que ha tenido entre los lectores?

CC: Por lo general, una publicación de ésta índole, no tiene asegurada una difusión ideal, me imagino que hay muchos factores de por medio. Desde que ánimas mínimas salió publicado, y he escuchado o leído buenas opiniones sobre él, hay gente que me lo ha pedido por correo y otros que pregunta dónde lo pueden comprar. Los amigos siempre lo piden, (aunque nunca dan evidencia de haberlo leído.) Me imagino que cada obra va encontrando su lector, y también es cierto que los años evidencian qué tan pertinente es un producto literario. Tengo la sensación que la poesía no posee mucho lectores, pero afortunadamente los tiene.

WCFTD: Ahora háblanos un poco de tu trabajo como dramaturgo, ¿Qué encuentras en la creación dramatúrgica a diferencia de la poesía?

CC: Una oportunidad de conexión con la gente. Raúl Damonte, mejor conocido como Copi, él dijo en una entrevista algo inquietante: “yo soy el público mientras escribo una obra. Trato de sorprenderme a mí mismo… Es la única manera de que eso mismo le pase después al público que la vea” Un montaje es la oportunidad de compartir un momento distinto al cotidiano. Es un rito, y el dramaturgo expone mucho de sí mismo cuando compone su fábula, digamos que es el filtro que decide cuáles son los elementos del mundo que se concentrarán en un escenario, David Mamet tiene una máxima muy extraña, para él “escribir satisface dos necesidades básicas del ser humano: la de ser aceptado y la de ser vengado.” una sentencia muy severa que plantea la necesidad de reconciliación intrínseca en todos los hombres, tal vez porque uno tiene que abordar el mundo sin prejuicio ni tampoco miramientos, explorar así la oscuridad del ser humano, la mía propia, es en definitiva un ejercicio de reconciliación.

WCFTD: Llevas un tiempo residiendo en la Ciudad de México con una beca de escritura ¿Qué tanto te ha servido esta experiencia en tu proceso de creación?

CC: Han sido dos años muy fructíferos. Por un lado, confirmé en la praxis de la escritura ciertas cuestiones que ya había sospechado por instinto. Mis procesos de creación siguen siendo los mismos, pero tengo más consciencia de ellos. El estar en contacto con otros creadores también nutre mucho la práctica, creo que hay lecturas y montajes que sólo las hubiera podido encontrar aquí.

WCFTD: En la obra Mujeres sin cuello, con la que recientemente ganaste el Premio Nacional de Dramaturgia Gerardo Mancebo 2013, planteas una relación entre una niña sin extremidades y su enfermera que a momentos llega a unos diálogos con cierta crueldad ¿Qué buscabas de esos dos personajes para salirte de lo cotidiano?

CC: No niego que el tema es un tanto espeso. No me fue posible abordar esta historia de otra manera. Creo que no hay manera de ser honestos sin caer en la abyección, pero debajo de lo abyecto están otras cosas que valdría la pena tocar. Estos personajes mostrarán algo aparentemente inusual para el espectador, pero nada que esté ajeno a las emociones de cualquiera. En el diálogo exploro la proclividad del ser humano de evadir el dolor y su afanosa inclinación por construir la realidad en el envés del deseo, por pequeño o simple que éste sea.

WCFTD: ¿Mujeres sin cuello va a estar montada, y de ser así, cuando?

CC: Se va a montar gracias a que el premio Nacional Gerardo Mancebo, en esta edición, incluye un presupuesto generoso para producirla en agosto del 2014, en el Centro Cultural Helénico. Por lo pronto, la obra tendrá una lectura dramatizada en la Capilla Gótica de este recinto, como parte de un ciclo de lecturas dramatizadas para radio-teatro, a Mujeres sin cuello le toca el 25 de septiembre, bajo la dirección de Vicky Araico.

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