Reseña: Tú boca mía de Ismael Serna

portadatubocamia

Autor: Ismael Serna
Género: Poesía
Editorial: Instituto Sonorense de Cultura

Esta reseña es una colaboración del escritor sonorense Manuel Parra (1982) con WE CAME FROM THE DESERT.

Tal vez hoy menos que nunca (o más que antes de 1969) la expresión de Saúl Yurkiévich tenga resonancia: “Quizá la poesía que se escribe actualmente en castellano provenga casi toda de un mismo autor”.

Pudiera ser que la poesía que se escribe actualmente no provenga de un mismo autor. Y que bueno. Mejor leer la selección a la variedad, saber elegir o, más aún, saber discernir y discernirse.

Por ello, con Tu boca mía Ismael Serna (1982) cruza ese pantano lechoso de “lo mejor de la tradición de nuestra (?) poesía nacional”, a decir de Mijail Lamas, y se acomoda para ahorcadas cantar, escriturar su poesía. En los extremos de la angustia y los golpes de pecho, en Tu boca mía el autor no teme el artificio del lenguaje y salta al lector desde un mismo ángulo donde se encuentra una nostalgia sentimental, hambrienta. Esa es la fuerza motora de todo el libro:

 …….Tu boca mía,
…………………………………..quédate conmigo
………………………….para pintarte la piel
……………………………………………………………con duermevelas,
………………………….como una fiesta entre
………………………….el mar y la lluvia,

………………..tú roca,

………………………….yo cadena de Prometeo.

Tu boca mía se compone de dos secciones; la primera da nombre al libro, la segunda lleva por título “Labios que sueñan labios”. Tanto en la primera como en la segunda sección se puede leer un mismo tono, una misma línea poética; en una se dejan ver las múltiples deudas del autor con poetas afines, en la otra rearma la complicidad de su deuda con la experiencia propia: “tanta desesperación desprendo/ que te tengo a mi lado/ y al mismo tiempo pierdo”, dice en la primera sección, y en la segunda:

[…] sólo tengo una sombra, que he
guardado todo este tiempo,
en la memoria.

Entre los recovecos del lenguaje hablado y confesionario, Tu boca mía es la alegoría de una maquinación delirante, cargada de una pasión amorosa. Para fortuna: la concepción expresiva de la obra muestra la madurez del autor en el tema, sobre todo en versos cuando se reconcilia la experiencia personal y la anécdota poética, cuando deja de lado la necesidad (desesperante, exasperante) de ausencia del otro para poder reconocerse.

En este libro Ismael Serna, también autor de Instantes destinados (2007) y Pétalos de luna (2008), ofrece un registro de amante ardoroso e intenso, como el amor primero, como el amor último.

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