Música | La otra cara de la moneda

Música - Venimos del desierto - Andrea Luque Káram

En las redes sociales, revistas, y demás medios de comunicación, son cada vez más los anuncios y artículos que nos hablan de que la música nos hace “mejores personas”. Se habla de la música como terapia, como estimulante, y en ocasiones con palabras la convierten en la medicina que mágicamente lo cura todo.

Habiendo dicho esto, yo quiero hablarles de la otra cara de la moneda. No es mi intención negarles el sin fin de beneficios que el arte genera en nuestras vidas, sin embargo creo que la sociedad ha mal interpretado un poco la manera en que se llega a estos beneficios.

El fiel público que ha ido surgiendo en Cd. Obregón para apoyar festivales culturales, conciertos, y demás actividades musicales, ha dado pie a que cada vez haya más eventos, con programas más contrastantes e innovadores para el público Cajemense.  Sin embargo, la realidad es que no nos vamos a hacer más inteligentes, ni vamos a desarrollar coordinación o un mejor oído solo atendiendo a conciertos una vez por semana, por mes, o cualquiera que sea nuestra constancia.  Los beneficios del arte, no se adquieren solamente observando o escuchando. Claro, apreciar el arte es un elemento muy importante tanto para la sociedad como para el mismo artista, pero no es esa la parte trascendental  del arte.

Hace unos meses  el director de mi escuela me dijo que entre más se expresan las personas, más elementos tenemos para conocerlas. Me dijo también, que los más grandes atributos del arte no los vamos a adquirir sentados en una sala de concierto cada Domingo, ni en galerías de arte, o en museos. En estos lugares adquirimos conocimientos, admiración por el intérprete, un momento lindo, y bueno, digamos que asistir a los conciertos es como ponerle la cereza a un pastel.

El problema es que si solo nos encargamos de la cereza no solamente no sabremos cómo hacer la masa, el betún y el relleno, sino que siempre serán una incógnita todos sus ingredientes; el proceso nos es desconocido, sus propiedades nos son totalmente ajenas, y por supuesto que no podríamos decirnos reposteros por solo haber colocado la cereza.

Póngase a pensar en un día normal, ¿cómo es un día de rutina? Piense en cuántas cosas nuevas se ha atrevido a intentar, y si la lista no es lo suficientemente larga empiece a pensar en qué le gustaría probar.

Si ha escuchado que el arte trae muchos beneficios a la vida de las personas, lo invito a que hoy considere que para adquirir estos beneficios es necesario ensuciarse las manos en el proceso. Nadie nace sabiendo; si algún día le dijeron que usted no podía hacer algo, que la música no se le daba, que tiene mal oído, que no tiene buen pulso como para ser pintor, que no es una persona muy “inspirada”, y entre otros atrevimientos, hoy tengo que decirle que le mintieron.

La práctica de las artes no es para las personas a las que “se les da”, es para las personas que quieren hacerlo, para las que quieren comprenderlo, y sobre todo para las que creen que tienen algo que decirle al mundo. Una obra de arte, por más pequeña que parezca, es una fuente primaria para la historia de la humanidad. Una página escrita a lápiz, un dibujo, una pintura, la música misma, y la práctica de todo esto, dice mucho más de nuestros tiempos que los mismos noticieros.

Este Sonora y este México, merecen conocer mejor a su gente; el mundo necesita más personas que sepan compartir. Si usted cree que no hay dinero ni nada más que dar,  permítase regalarse a usted y a los que le rodean un momento de expresión artística, pues ése a nadie le cae mal.

Lo invito a que por cada concierto, galería, o museo al que asista se atreva por lo menos una vez a tomar un taller de pintura, una clase de música, un curso de escritura creativa, o cualquier forma artística que le interese. Y por favor le pido, no diga que en Cd. Obregón no hay lugares para aprender alguna de estas disciplinas, esa sería una ofensa para todas las personas que han luchado por años para traernos un poquito más de arte y un poquito más de vida.

Finalmente, no olvidemos que así como Roma no se construyó en un día, el camino del arte tampoco es corto y mucho menos sencillo, sin embargo le aseguro que encontrará en estas actividades un inolvidable momento de satisfacción. Recuerde, no se trata solo de apreciar el resultado, sino de disfrutar y aprender del proceso.


Por:  Andrea Luque Káram

Maestra y amante de la música

Supersiquiatra

Metahumano

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